Le he puesto este nombre porque le hace honores, es una ensalada sencilla pero muy rica con un toque diferente y que cuando la sacas a la mesa se termina. Es tan refrescante que todo el mundo repite y por primera vez he puesto en mi mesa una ensalada de acompañamiento y no ha quedado ni una brizna, os aconsejo que la probéis.
La base de la ensalada, las lechugas puedes elegirlas a tu gusto, yo la he probado con diferentes variedades y con todas esta buenísima, esta vez la he preparado con canónigos, rúcula y lechuga romana pero puedes hacerla con brotes tiernos o con lo que tengas en casa.
Cuidado al aliñarla no te pases de limón que la estropearas y utiliza aceite de oliva virgen suave, que realce sus sabores no que se los coma. Esta ensalada es perfecta de acompañamiento, para comer con pescados, carnes, pollo o lo que se te ocurra, será un complemento perfecto de tus comidas.



































