Esta tosta se la debo al autor o autora de un blog llamado “COMIDA DE MEXICO”, en el blogroll de la pagina esta el enlace. Tiene unas recetas estupendas y esta me llamo mucho la atención, la hice dándole mi toque personal, ( no le pone ni cebolleta ni yogur) y la tomamos el domingo para el aperitivo y el resultado fue sumamente agradable, supero nuestras expectativas, os la recomiendo a tod@s.
INGREDIENTES:
4 tomates secos, 1 cebolleta, 1 cucharada sopera de Queso filadelfia, 20 piñones, 6 hojas de Albahaca, 1 cucharada sopera de Queso parmesano rallado, 1 tomate, 1 zanahoria,1 cuchara de café de Aceite de los tomates, ½ yogur, Rúcula, 4 rebanadas de pan, Sal y pimienta
Ponemos en el vaso de la batidoras los tomates secos, el queso filadelfia, el ½ yogur, los piñones, la albahaca, la cebolleta, el aceite y el y el parmesano, batimos bien hasta conseguir una pasta cremosa. Probamos el punto de sal y aderezamos al gusto del comensal. Si queremos que tenga una gracia le añadimos unos trocitos de guindilla. Reservamos.
A continuación pelamos, despepitamos, cortamos en cuadrados pequeños y ponemos a escurrir
el tomate en un colador. Cortamos la zanahoria en palitos finos.
Vamos a elaborar nuestra “ensalada”: ponemos en un bol el tomate que teníamos escurriendo, la zanahoria cortada en palitos y la rúcula en una cantidad proporcional. Aliñamos con aceite, vinagre de Módena y sal, no hay que aliñar mucho, lo justo para que todos los ingredientes se empapen pero que no goteen.
Tostamos el pan, que nos quede dorado y crujiente, untamos con la pasta de tomates secos y ponemos encima un poco de nuestra “ensalda” y nos queda una tosta fantástica y bien bonita.
TOMATES SECOS:
Los tomates secos se pueden conseguir de dos maneras:
- Envasados metidos en aceite (los venden en todos los supermercados)
- Secos – Primero los lavamos bien con agua fría, luego los hidratamos unos veinte minutos en agua caliente. Los secamos bien y los metemos en un bote con aceite de oliva, ajos ,hierbas, especias o lo que mas te apetezca, los cerramos y guardamos una semana como mínimo en la nevera o en un sitio fresco y sin luz.
El resultado es un tomate lleno de sabor que será muy útil para sopas, ensaladas, tostas y mil platos más.





























