El cocido es un plato nacional, en cada región le dan su toque y su nombre o su apellido así en Canarias se llama “Puchero” y en León “Cocido Maragato”, que curiosamente se come al revés, comienzan con la carne y se termina con la sopa. Por toda la geografía española nos encontramos diferentes “cocidos” cada cual más rico que el anterior y con su propia personalidad, hoy nos vamos a ocupar de uno de los más famosos: el cocido madrileño
El cocido madrileño es una comida deliciosa y contundente, de esas que se tomaban cuando se trabajaba en el campo y se caminaba, pero un día es un día y nos vamos a comer un cocido en toda regla. A mí me enseño a cocinarlo la Madre de una amiga ante el entusiasmo que demostré la primera vez que lo comí, cuando vine a vivir a la Madrid. Cada cual tiene su forma de prepararlo y seguro que la de tu madre es mejor, pero esto es así: “cada maestrillo tiene su librillo”. A esta encantadora señora no le gustaba el cocido con excesiva grasa por lo que el morcillo se añadía limpio de grasas y nervios, y el tocino (nunca jamás ibérico, tiene que ser de cerdo blanco) con moderación. La morcilla (yo no le pongo) y el chorizo se cuece separado para que no manche la sopa, se queda llena de ojos de grasa rojos y es una pesadilla, los cocinamos con el repollo que se deshace enseguida y nos queda fatal, así lo sacamos entero a la mesa y nuestros garbanzos nos quedaran perfectos sin trozos intrusos pegados.







































