Esta receta pertenece a la cocina yoshoku (cocina japonesa occidentalizada o cocina occidental japonizada), una mezcla de la cocina japonesa y la mediterránea, es un pisto pero con toques nipones y el resultado es bárbaro, estaba genial y ofrecía un contrapunto perfecto a la ternera, eran como un matrimonio bien avenido y encima para culminar la delicia gastronómica que es este plato, la hemos rematado con una salsa muy fresca y muy sencilla de queso y soja que me sorprendió por lo buena que estaba. Es apetitosa y nada empalagosa por lo que nos ofrece un contrapunto perfecto a nuestro pisto.
Me encanta la cocina oriental y me encanta la cocina mediterránea por lo que esta pequeña fusión es una receta fenomenal, es un palto muy ligero y con pocas calorias por lo que ya tenemos otra receta para sobrevivir a las dietas.
Es increíble la cantidad de platos que se pueden preparar con una berenjena, un calabacín y unos pimientos, este asunto es para tratarlo largo y tendido, en este humilde blog tenemos varias recetas y a cual mejor con ellos, veamos: tenemos caponata siciliana, ratatouille y pisto manchego ahora hemos añadido el pisto japonés pero no se acaba aquí la historia seguro que hay muchas más por esos países tan bellos que bordean el “mare nostrum” esperándonos, las buscaremos y os garantizo que las cocináramos.





























